sábado, 12 de marzo de 2011

Sacudiendome el polvo

Sucede que las cosas de la vida nos mantienen alejados de lo que más nos gusta hacer. En mi caso escribir, dar opiniones, poder expresar mi sentir, no por el hecho de escribir sino por el hecho de poder tocar otras vidas con mis letras.

Es increíble las vueltas que da la vida, y como muchas veces vivimos bajo un sistema de cosas impuestas que no nos dejan ver realmente lo que queremos alcanzar.

Estos días han sido días de cambios radicales en mi vida, de volver a empezar en muchas cosas. De poder sentir muchas primeras veces. Y creo que la renovación es necesaria en el ser humano, que necesitamos de cambios para saber y sentir que estamos avanzando, que podemos seguir avanzando.

Como mujer me encuentro en la etapa más hermosa de mi vida. Como ser humano, empiezo a desempolvar de nuevo mis proyectos de vida. Como empresaria, quiero darle un giro a mi empresa, para asi poder expanderme. Como escritora, todos los cambios sustanciales que he tenido, espero poder mezclarlos bien para poder obtener como resultado un rico caldo, que de sustento a otros.

No se si siga siendo una bendita costilla, más bien creo que las mujeres no debemos relegarnos a serlo, debemos ser diamantes, faros de luz... que brillen alrededor, sobre y debajo de las piedras...

Pensando seriamente en cambiarle el nombre a este blog...

martes, 20 de julio de 2010

lunes, 28 de junio de 2010

Ana: a tus 18 años...


Hace 18 años me estrené como madre. Y tu te estrenaste como ser humano. Ninguna de las dos conocía a lo que nos enfrentaríamos. Los momentos dulces que hemos vivido, las aventuras en las que nos hemos metido, y el dolor de la separación que por un tiempo nos tuvo alejadas.

Hoy veo hacia atrás y la película de tu vida me recorre sin dudar la mente, tus inicios, cuando me pusieron en los brazos ese pedacito de carne con el que no sabía que iba a hacer. No me prepararon para la tarea, era para mi todo nuevo y todo incierto... me costaba hasta pensar que un viento inoportuno te diera un resfriado... tu primer resfriado y no sabía que hacer. Quizás por eso las enfermeras en el hospital me miraban con cara de verdugo... yo no podía explicarles que era tanto lo que me había costado traerte al mundo, que ahora no podía exponerte ni siquiera al viento que hacía esos fríos y húmedos días del mes de junio... julio... que fueron tus primeros... y los míos.

Luego vinieron tus primeros... tus primeros llantos... tus primeros dientes... tus primeros escaldos... tus primeros baños... tus primeros cólicos... tus primeras palabras! tus primeros pasos! tus primeras travesuras... uffffffffffff... tu primer día de escuela... tu primera pelea!!!! cada uno de ellos algo que marcó mi vida, que me lo disfruté tanto... en medio de la vida tan difícil, me los disfruté.

Luego tus colores... tus dibujos, tus genialidades, estabas creciendo y madurando con cada paso que dabas... siempre tuve la certeza que eras una niña diferente. Tu corazón calmo y hermoso me dio testimonio de ello... sin necesidad de moldearte a la antigua... tan entendida, tan inteligente...

Tus amores de caricatura... tus ilusiones y sueños que con el tiempo han madurado en metas y objetivos... tu destreza con los lápices y pinceles... tu destacar... tu liderazgo.

Hoy nacemos las dos de nuevo... a un mundo nuevo... tu madurez, tu despertar a la vida... tu poner en práctica los sueños... y es que contigo todo es nuevo... otra vez, y empezaremos de nuevo la cuenta de los primeros... el primer amor... el primer día en la universidad... el primer beso... el primer triunfo laboral... el primer sueldo... el primer hijo...

Ana, amor mío... todo se dará. Todo lo que está en tu alma, se convertirá en realidad. Créeme lo que te digo. Estás hecha para alcanzar... y triunfar! Por y para eso veniste al mundo... a plasmar tu huella... y a dejar un halo de estrellitas tras de ti... como siempre lo has hecho.

Yo no seré la mejor madre del mundo, pero si soy la madre de una de las mejores hijas. Contigo a mi lado todo ha sido maravilloso. Y no estoy siendo zalamera. Es simple, contigo me estrené en la vida, y cada etapa que pasa es un estreno nuevo. No hay nada monótono, ni pausado. Contigo siempre hay primeras veces cada día.

Que ahora que cumples tus dieciocho años y alcanzas la mayoría de edad, sepas... que aunque ya eres un adulto... esta mujer que Dios puso a tu lado, te ama inmensamente y procurará que tus sueños lleven alas y se concreten. Esa es mi labor a tu lado... y tambien amarte eternamente.

(Te escribí esto con dos dias de anticipación a tu cumpleaños, porque quiero que lo leas detenidamente y lo guardes en tu alma... te amo)

martes, 1 de junio de 2010

Querer más la vida

Enfrentar la muerte, hace querer más la vida. Es algo contradictorio, pero hay lecciones que se aprenden derramando lágrimas. Cuando ves apagarse una vida en plena flor, y más la vida de alguien que jamás le hizo nada a nadie, sino que al contrario, fue un hombre cabal, es cuando empiezas a reflexionar sobre tu propia vida.

O al menos eso me sucedió a mi, en estos días. Cada minuto que tenemos es una maravillosa oportunidad para disfrutar. En mi caso a mi hija, a mis padres, a mis hermanos. Porque no sabemos si mañana les podremos volver a ver, o ellos nos verán a nosotros. Y cada burbuja de momentos vividos y convividos, debe llevar en si el aroma y el sabor de la alegría y la felicidad.

Que triste pasar la vida por pasarla. O dejarla ir. Hoy comiendo un emparedado hecho por mi madre, cerraba los ojos y saboreaba su obra de arte. Y me sentí una niña de nuevo, sentada a la mesa familiar. Retrocedí tanto al cerrar los ojos que mi alma se sintió confortada. Estaba en casa, estaba segura. Nadie podría hacerme daño. Siento lo mismo cuando estrecho la mano de mi padre.

Sensaciones recurrentes que envuelven nuestra vida, y nos dan aliento para dar ese paso, que quizás ya no tengamos aliento para dar. Cuando todo se ha caído delante de nosotros y no queremos levantar la vista... cuando allá fuera brilla el sol pero para nosotros es de noche.

Enfrentar la muerte de un amigo, me hizo ver lo hermoso que es vivir en libertad. Me hizo repasar los clavos que atan mis alas para que pueda volar, y empecé a elucubrar la forma de quitar esos clavos para poder soltar amarras.+

Enfrentar lo oscuro de la partida, me hizo querer aferrarme más a los colores y sabores, y aromas de esta vida terrenal. Que no es sino un momento. Un minuto, insignificante, que se va y se pasea delante de nuestras narices, sin siquiera darnos cuenta.

viernes, 28 de mayo de 2010

domingo, 9 de mayo de 2010

Madres...


Este es el día cuando existen las flores, cuando las cenas abundan, cuando los regalos transitan. Madres, las cuidadas, las descuidadas, las olvidadas.

Y... existen tipos de madres. Las abnegadas, las sacrificadas, las amadas, las idolatradas. Existen tipos de madres, las que fueron madres por que lo anhelaron, porque lo desearon, porque las obligaron, porque las violaron. Pero al final madres todas....

Existen tipos de nidos, los que acogen, los que aman, y protegen. Otros en cambio repelen, y hasta como duelen, destruyen. No se si a esta categoría se les podría llamar madres, donde habita el egoísmo, donde no se nombra el cariño donde todo es como una fría obligación.

Sea como sea, donde sea y en donde estemos ubicadas como madres, debemos reflexionar al día de hoy, que no existen hijos malos, que no nacieron torcidos, que no son fruto de la herencia del maldito padre... sino que consistió en nosotros moldear su camino y si no lo hicimos las consecuencias sufriremos.

A cualquier categoría que nos corresponda, tengamos el pelo canado, o aún oscurecido, o quizás nuestro hijo aun no haya nacido, debemos darnos cuenta de que los hijos no son accesorios, que no se utilizan, que no se manipulan, que no debemos castrarlos emocionalmente.

Somos águilas que debemos fortalecer las alas de nuestras crías. Somos halcones, leonas... debemos crear corazones corajudos, nobles, fuertes ante las tormentas. Somos bancos de respuestas, fuentes, pozos... sabiduría.

Triste la historia de la madre que hace que su hija repita la historia triste de su vida. Esa que no tiene un pecho para cobijar y consolar. Triste la historia de la madre que repele el abrazo y el amor de un hijo. Triste la historia que ve a su hijo como un medio de manutención más que de emoción, de amor inmenso...

Madres, ese título debemos ganárnoslo a fuerza de amor, de lucha... de perseverancia. Madres abnegadas si, pero no esas que nos pintan en las fotos, de rosas y claveles, abrazando al recien nacido. Madres que se rompen el pecho para que sus hijos beban de su sangre. Madres, esas que se quitan el pan de la boca por que sus hijos coman. Madres, esas que pasan las noches en vela porque sus hijos tengan un futuro. Las que no piensan que el futuro es corto, o que no existe, sino que hacen que sus hijos crean en sus sueños. Las que a pesar de estar golpeadas por la vida, amargadas o tristes, crian las criaturas más amorosas, las más esperanzadas, las más hermosas que van prodigando amor a manos llenas.

A todas las madres, que pueden llamarse madres en la extensión total de la palabra.. va mi saludo, mi homenaje... y mi venia en este día!

jueves, 6 de mayo de 2010

La Batalla

guerrera-1.jpg image by Cristibel

Perdida, silente, con las heridas abiertas, y la sangre a flor de piel. El dolor es inmenso, casi no se siente, y la mano pegada a la espada. La espalda destrozada por el peso de la carga, y la mente, casi anulada, no puede saborear las victorias.

Añorando los tiempos de paz, extrañando los tiempos de bonanza. Esto es la guerra, y lo que pasó una batalla, y así se da la vida en intervalos. Solo los valientes arrebatan los sueños. Solo los valientes se ganan el derecho a vivir.

Con costras, cicatrices, marcas del pasado, que fortalecen, que nos marcan la senda a no seguir. Por ahi no volver a pasar, por ahi, no acercar el pie. Enfrentando los gigantes que se acercan uno a uno a destruirnos. Obteniendo los botines y disfrutándolos aun con la sangre en nuestros labios.

No dejarnos vencer, arremeter contra todo, empujar con el cuerpo, con el alma, con la mente y si es posible, arrancar con las uñas... y dientes. Asi es la vida, y así tenemos que vivirla. Quienes buscan un plácido mar, con una hamaca y una orilla... y la música de los grillos en sus orejas, no han aprendido que vivir es batallar. Que la paz se alcanza, cuando se ganan las guerras. Que el amor se obtiene, a través de la lucha por los sueños. Que los sueños son el motor impulsor de nuestros pies y nuestras manos. Que solo los valientes... pueden arrebatarlos.

Y sin embargo, el cansancio es infinito... y en el oscuro manto de la noche, la rutina vuelve a ser la misma... agua caliente para sanar las heridas, hilo y aguja para coser los tajos de la vida, bálsamo para el dolor de huesos del alma... vendas, para cubrirnos de la cruel enfermedad de la pasividad y el conformismo... y la espada, reluciente... invitándonos a alcanzar otro sueño.

Lorena.06.05.10