lunes, 17 de marzo de 2008

Cultivando la mente...

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La mente es un campo sin sembrar. Con todo tipo de malas hierbas, con tierra sedimentada, y tierra buena, es un campo amplio, vasto, profundo. La mente femenina es singularmente maravillosa, pero tambien una espada de doble filo. necesita ser cultivada, limpia, arreglada.

En las sociedades metalizadas, es más importante adquirir posiciones, que adquirir conocimientos. Es más importante "tener" que "ser". Es mejor adquirir bienes, que adquirir sabiduría. Y nos damos con la puerta en la frente cuando enfrentamos generaciones de mujeres que no saben sino depender de recursos tan vanos, como la belleza, como depender de alguien para sobrevivir, sin caer en la cuenta el maravilloso recurso que existe dentro de nosotras mismas.

La mente femenina, no difiere en nada de la masculina. Y sin embargo, muchas veces dejamos que los asuntos importantes, los manejen los hombres. Estamos en el siglo No. 21, estamos en el nuevo milenio, y es ahora cuando las mujeres se han levantado, para ser estadistas, para dirigir naciones, para levantar proclamas. Antes, de eso, pocas lo hicieron. Y es un asunto generacional.

En el antiguo oriente, existieron las llamadas "geishas" a quienes equivocadamente se les da el apelativo de "prostitutas", nada más lejano. Estas mujeres se dedicaban a cultivar su intelecto, a la par de su exquisita belleza, y eran "mantenidas" por hombres, que disfrutaban de una compañía selecta, que los escuchaba, los acompañaba, podían hablar asuntos de política, literatura, o de ciencias con ellas. Y los temas de negocios también eran entendidos. Y eso sin perder su femineidad, sin perder la delicada sonrisa, y el subyugante y cautivador gesto de un baile delicado escondiendose detrás del abanico.

La crítica destructiva, el llamado "marujeo" "chismorreo" es característico, el llenarse la cabeza de cosas inútiles, como las teleseries, soñando con un romeo que nunca será como el de la TV. Acomodarse a un estilo de vida, en que se deja a otros tomar decisiones por nosotras. Dejar de ser las adolescentes eternas, que no saben ni que decir ni como actuar. Y evolucionar a mujeres, que tienen el control de las circunstancias. Que piensan y saben discernir, que sepan usar sus palabras sabiamente. Mujeres que aconsejen, que consuelen, que se pueda hablar con nosotras y que cuanto hablemos deje huella. Cause admiración. Que sepan defender lo que piensan porque es lo que viven.

La mente es un campo vasto, amplio y profundo. Es una garganta gigante que engulle todo cuanto se le de. Cuidemosla, nutrámosla, cultivémosla. Enseñémosle, y adquiramos sabiduría.

3 comentarios:

pink_surfer dijo...

Que bella entrada, es tan cierto lo q dices, lastima que no todos se preocupen por acrecentar su intelecto y su mente; y no por implantarse cosas en el cuerpo para ser "bellos" y "felices".

Anónimo dijo...

Excelente artículo, como hombre me indentifiqué mucho con esa excelente lectura, tal vez pudieras darme unos consejos para ayudar a mi novia a aterrizar, ella es muy buena persona y sobretodo ha sabido ser fiel, epro se deja manipular mucho su mente con su entorno, personas que le hacen creer que la felicidad está en lo superficial y en los bienes materiales.

Lore dijo...

Mi querido amigo Anónimo: que gusto hayas pasado por mi blog, que te puedo decir... los hombres !claro! se identificarán con mi artículo, porque han sido enseñados a crecer y a renovar mentes... pero a veces las mujeres traemos la cultura de la superficialidad y es aprendida y para que esas costumbres cambien, o tienes que pasar por un proceso de cambio que a veces es muy duro... no existe una fórmula perfecta para cambiar la mentalidad... es a base de piel... y de experiencia.. saludos de nuevo