jueves, 20 de marzo de 2008

Retomando el camino de nuevo

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Volver a Empezar

No fue fácil, no señor. Dejarlo todo, mi vida de quince años, en un rincón de una casa que había guardado tantas memorias. No fue fácil olvidar los buenos momentos, el tener ese estatus de "familia" y de pronto enfrentarme a la etiqueta de "divorciada" "separada" o sucedáneos... Estar bajo la lupa familiar de "¿Cuál será su próximo paso?", sentir en cierta forma el... "ni se te ocurra tocar esta puerta"... seguido por el cambio de vida, cambio de amigos, cambio de escenarios... cambio de apellidos...

La niña se quedó con el padre, porque así lo quiso. Y también se quedaron una serie de cosas por las que luché y por las que soñé. Pero el anhelo y el instinto de conservación y sobrevivencia fueron más fuertes. Necesitaba respirar, abrir los ojos y darme cuenta, que "eso" en lo que me había convertido no era yo. Saber que había "cedido el control de mi vida" un día y ahora, tenía que recuperarla. Claro, no voy a ponerme como víctima, yo creo en cierta forma que uno acuerda vivir determinadas circunstancias, debido a ciertas preocupaciones... los hijos, la inseguridad, el sentirnos solos... en fin... era una tortura autoaceptada...

La luz roja sonó el día en que no me importó nada... al punto que quería tirarme a las ruedas de un camión para no seguir con ese letargo... que en cierta forma se podía llamar mi vida. Fueron tantas noches... tantos días de cuestionarme, de preguntar en mi mente, miles de por qués, de cómos, de cuándos... las ovejas no se aparecían más para contar, eran los interrogantes los que podía casi palpar. ¿Dónde se quedo la niña linda? ¿A dónde fueron a parar mis dones? ¿Mi femineidad y delicadeza? ¿La pasión y el deseo? ¿Qué le pasó al amor? ¿Valió la pena ser virgen antes de casarme? ¿Sería bueno ser fiel? ¿Cómo llegó el primer golpe a mi cuerpo? ¿Cómo llegó el primer insulto?

Me ha tomado año y medio escribir este tema, y no sentir ira ni rencor por la persona que fue mi pareja. Me ha tomado año y medio entender que era necesario dejarlo todo, a pesar de la incertidumbre que representa el futuro. Han pasado dieciocho meses desde que mis alas empezaron a desarrollarse. Y me he dado cuenta, de que no importa lo que suceda de ahora en adelante, yo he podido retomar mi vida y empezar a sonreir de nuevo.

Se dan procesos, en el camino, la reinserción a una sociedad en la cual no figurábamos. Para mi, la adaptación de vuelta a mi familia primera, mis padres y hermanos. Aprender a aceptar ayuda. Restablecer mi vínculo con la fuente de mi vida, y el apoyo que me ha permitido salir adelante: Dios. Y quizás aprender a caminar un camino que no conocía antes: La Fe. El saber que lo que no existe, existirá si creo realmente en ello. El tener la convicción de que lo que yo me proponga lo podré lograr. Y ahi está cada mes, el alimento, el alquiler, el dinero para pagar los gastos que me corresponden.

La vida es un proceso de aprendizaje, donde tenemos que recorrer ciertos pasos, pasos ineludibles, como mujeres, tenemos que ser sabias y juiciosas. No podemos saltar de relación en relación, ni de cama en cama. Nos golpearíamos más, debemos aprender a cerrar heridas antes de volver a iniciar nuevas relaciones. No podemos entrar heridas a una relación nueva, y en el camino pretender sanarlas... se abrirán otras peores. Es un proceso que conlleva pasos a dar.

Si no aprendemos las lecciones que la vida nos da. Repetiremos los mismos proceso una y otra vez. Si nos dejamos llevar por la idea de pasar de un lado a otro... de un amor a otro... de un hombre a otro, y no aprendemos a conocernos a nosotras mismas... si no dejamos un momento para respirar, para valorarnos, para restablecer nuestros valores... seguiremos errando en un espiral de dolor y de insatisfacción.

Quizás la lección más importante que aprendi de todo esto es... que yo no soy feliz porque otro esté conmigo. Yo soy feliz porque soy quien soy, y he aprendido a encontrar ese valor en mi, en mi vida y en cuanto hago y vivo a diario. La felicidad que se genera de la autodependencia enfermiza no es tal. Es efímera, falsa y se disuelve. Ser feliz, sentirse llena, realizada y luego, encontrar un nuevo camino junto a alguien que sienta de la misma manera, creo que es el anhelo de mi vida. Pero para mientras, ya tejo sueños propios, ya volvió la esperanza y la fantasía, la femineidad. Ya regresaron las metas y veo suceder milagros a mi alrededor por los pasos que doy a diario. Salgo ami jardín y me disfruto el nuevo lirio que salió esta mañana. Saludo a mi vecina y tengo tiempo de tomar un café con alegría. Siento que regresé a mi cuerpo, a mis sentidos, siento que poco a poco regresa mi esencia... y me alejo de esa pesadilla cada día más... porque voy retomando el camino de nuevo...

2 comentarios:

Jinna dijo...

No hay nada más bonito que encontrarse a sí misma, y darse cuenta de que una está VIVA!! Es primordial dar el paso, aunque luego nos invada la melanconía... Tu sufres además de estar alejada de tu hija, mientras yo sufro de tener que afrontar el futuro de tres vidas... Cada cual tiene su cruz, pero debemos llevarla, no clavarnos a ella... y seguir avanzando, avanzando hasta que se vuelva más ligera.

Lore dijo...

yo se que cuando pase el tiempo y veamos para atrás, nos sonreiremos, con una satisfacción enorme diciendonos a nosotras mismas, lo logramos... peleamos la batalla y ganamos la guerra!!! suerte con tus tres chiquitos

besos

Lore